Bebés robados

Ayer viernes la comisión de investigación sobre supuestos bebés robados creada recientemente en el Parlamento Vasco escuchó a tres de las personas más autorizadas en esta materia: Paco Etxeberria, forense , presidente de la sociedad de ciencias Aranzadi y experto en exhumaciones e identificación de restos humanos merced a su dilatada experiencia en localización de fosas de la Guerra Civil. Carlos Cubero, forense, director del Instituto Vasco de Medicina Legal y responsable de varias de las exhumaciones realizadas en Euskadi por orden judicial  efectuadas en Donostia, Derio y Galdakao.  Luis Miguel Querejeta, forense, miembro del mismo Instituto y colaborador de Cubero en las mencionadas exhumaciones. No compareció -por no estar citado- Jaume Buj, forense, responsable de la empresa Neodiagnostica y encargado de las otras dos exhumaciones -en Arrigorriaga y, de nuevo, en Donostia- realizadas por iniciativa privada en Euskadi.

La información, las opiniones y los análisis aportados por los 3 expertos aparecen hoy recogidas en casi todos los periódicos. Ayer, en  ETB informamos brevemente sobre la comparecencia. Yo mismo elaboré la noticia si es que se puede llamar noticia a intentar resumir 3 horas de exposición sobre un tema tan delicado en apenas un minuto y medio. Hice lo que pude. Juzguen ustedes.

Sinceramente esperaba que algún  periodico llegasen a donde yo no podía llegar con un relato completo y riguroso de lo dicho ante la comisión.  Hoy, después de leer toda la prensa, no he encontrado ese relato completo. Lo fundamental está repartido, fragmentado, disperso en las diferentes crónicas. Alguno dirá que esa es la razón por la que existen “los periódicos” y no “el periódico”. De acuerdo. Cada cual ha destavado lo que le ha parecido más relevante y eso es legítimo y democráticamente saludable. Solo digo que si alguien quiere tener una informacion completa no le va a quedar mas remedio que leerse todas las cabeceras  porque -a mi juicio- ninguna consigue sintetizar los elementos clave de lo ayer expuesto.

Adjunto enlaces de lo publicado en los principales periódicos e invito a leerlos con detalle.

El Diario Vasco

Gara

Berria

El Correo

Deia

En general todo lo que se cuenta en las crónicas es correcto. Pero hay varios lunares. Y algunos son graves. Todos nos equivocamos, yo el primero y si el tema no fuese tan grave y afectase tanto a la estabilidad emocional de mucha gente no entraría  a sacar fallos a las crónicas de otros. Pero es que estamos hablando de cosas muy graves. Como dice una compañera de redacción hay momentos en los que los periodistas parecemos estar empeñados en que haya bebés robados. Y, añado, creo que es tan equivocado empeñarnos en que hubo cientos de casos de robos en Euskadi como en que no hubo ninguno.

En varias crónicas se dice : “(…Paco Etxeberria..), además, ha desvelado,  que en los seis casos de exhumaciones hechas en Euskadi en tres sí se encontraron restos, cuando de forma pública se dijo que los féretros estaban vacíos”.

Veamos. Paco Etxeberria no dijo eso sino que explicó que en tres casos se habló erroneamente de féretros vacios . Se refería -y asi lo explicitó- a los casos de Derio, Donostia e Itsasondo. Etxeberria detalló a los parlamentarios lo que apareció en Derio, lo que apareció en Donostia( cosa que  ya  habia contado ETB) y lo que “no apareció” en Itsasondo y es que en esa exhumación, aunque algunos medios publicaron en su día que se encontró un féretro vacio, lo cierto es que no se encontró más que un trozo de madera. No por ninguna trama sino porque todos los restos de esa zona del cementerio fueron trasladados a un osario común en el año 92 a raiz de la remodelación del camposanto y nadie facilitó esa información a los encargados de la exhumación.  Etxeberria aportó ese dato fundamental ( no el de la remodelación sino el de la au
sencia de féretro y lo del del osario común)  e incomprensiblemente ( o tal vez comprensiblemente para no reconocer su error) algunos medios lo han obviado. Añado un enlace a un video con más detalles sobre este caso emitido recientemente en ETB. VIDEO

También se equivoca una de las  crónicas cuando afirma que Etxeberria ha dicho que en todos los casos hay sospechas de restos biologicos. No. En Itsasondo no las hay (porque de momento no hay ni féretro) y Etxeberria no ha dicho que las haya.

Los 3 casos a los que se refiere Etxeberria al afirmar que “de 6 casos, en 3 hay restos” (ojo, no dice restos óseos, dice solo restos) son los de Arrigorriaga (exhumación privada con esqueleto casi completo) Galdakao (exhumación judicial con esqueleto casi completo) y Derio ( existencia de pelo y lavas de insectos que intervienen en procesos de putrefacción) . Además, añado yo, en una exhumación privada realizada recientemente en Donostia (le llamaré Donostia 2)  también aparecieron huesos, asi que lo cierto es que de 6 exhumaciones de supuestos bebés robados en Euskadi, en 4 (Derio, Galdakao, Arrigorriaga y Donostia 2) ha habido restos humanos que están sin analizar, en una (Arrigorriaga) no se ha buscado donde había que buscar y en otra (Donostia 1) aun no se han analizado los “grumos”-expresión utilizada por Etxeberria-ni la pinza de cordón umbilical que había en una tela dentro del ataud; ataud  que los forenses dijeron que estaba “vacio”. Con esto no quiero dar por sentado que en los casos de Derio y Donostia 1 hubo un cuerpo que se degradó hasta desaparer.  Decir eso sería -por mi parte, Etxeberria, en cambio si es contundente- demasiado aventurado. No lo sé.  Ni siquiera la existencia de huesos por si misma sirve para refutar totalmente la hipótesis del robo, ya que algunos afectados creen que les entregaron niños muertos que no eran los suyos. Hay un informe del Instituto Nacional de Toxicologia que debería arrojar luz sobre este asunto. Se espera desde hace meses. La respuesta está en el ADN.

Espero que esta explicación complete las crónicas periodisticas de lo dicho ayer en el Parlamento.

También he echado en falta (seguramente porque lo que en televisión es falta de tiempo en prensa es falta de espacio) las palabras de Etxeberria explicando cómo se funcionaba en los hospitales hace 40 años. Solo un medio las recoge parcialmente. Dijo claramente que a las familias no se les mostraban los niños muertos y trató de explicar cómo se hacian las cosas. A menudo -relató- los médicos trataban a las parturientas sin contemplaciones, con malos modos, el paciente no tenía derecho a nada, el médico hacía y deshacía a su antojo y a una madre que acababa de perder un hijo se le decía “no te preocupes, ya tendrás más” o, peor aún, no se le decía nada y se mandaba a la enfermera a avisar de que el niño se había muerto. Todo ese trato que hoy parece -y es- rechazable y repugnante era practica más o menos habitual en los hospitales y Etxeberria lo reconoció ante los parlamentarios. Como digo,  apenas se refleja en la mayoría de las crónicas ( creo que Deia y más por encima Berria son  la excepción)  y a mi me parece  que ayuda a explicar muchas cosas. En todo este fenomenal follón yo sigo echando en falta las voces de los médicos de hace 40 años para que expliquen públicamente cómo se hacian las cosas. Yo he hablado con alguno y no quiere explicarlo ante una cámara. Evidentemente sería un duro trago para ellos  porque  se les juzgaría en términos de opinión pública con criterios del siglo XXI y no con los de 1960-70, pero  su testimonio se me antoja imprescindible para seguir desmadejando este lio.

Desde luego no tienen los médicos un papel sencillo en esta historia. Etxeberria también trató de explicarlo ayer y solo Berria lo recoge sucíntamente. Etxeberria dijo que entre las razones por las que había calado en la sociedad la idea de “trama de robo de bebes” había que contemplar el silencio mediático de los médicos pero se apresuró a explicar el porqué de ese silencio. Dijo el presidente de Aranzadi que no se puede olvidar que para defenderse los médicos tendrían que echar mano de datos conocidos en el ejercicio de su labor profesional, datos de la intimidad de sus pacientes como cuánto pesó tal criatura, qué enfermedad tenía al nacer (¿robaría alguien un niño enfermo o de 7 meses de vida?)  o de qué murió. Desvelar esos datos para defenderse, explicó Etxeberria, solo puede hacerse ante un juez que garantice su no difusión porque de lo contrario se estaría vulnerando el código médico deontológico más básico. Y puso como ejemplo el hecho de que en las partidas de defunción del registro civil hace años –sobre todo a raíz de la aparición del SIDA- que no se especifica la causa de la muerte precisamente para proteger a la intimidad de la persona. Yo personalmente creo que anteponer esa protección de la intimidad al esclarecimiento –insisto, en términos de opinión publica- de este asunto, es dudosamente recomendable  pero, evidentemente, yo no soy médico ni conozco su deontológica.

Incluyó Etxeberria –y le honra- una mención explicita a la posibilidad de estar equivocado. Creo que la crónica de Gara y Deia la recogen. Sería, dijo, la mayor decepción de su vida respecto a la profesión que practica, la medicina, si se llegase a demostrar que los médicos de aquella época (muchos amigos y mentores de Paco Etxeberria) participaron en una trama de robo y venta de bebés.

Tras el presidente de Aranzadi comparecieron los forenses Cubero y Querejeta. Su versión aparece sucinta pero fielmente  recogida en la prensa. No ven por ningún lado los elementos objetivos que puedan hacer pensar en una degradación severa de los huesos en aquellos casos en los que al abrir las tumbas no encontraron restos óseos (apreciables a simple vista, añadiría yo). Y lo que dicen es muy razonable porque no parece que en un panteón de cemento, dentro de una caja, se puedan alcanzar fácilmente unas condiciones extremas de humedad o acidez que avalen la hipótesis de Etxeberria de la posible degradación total de los huesos. Cubero lo resumía diciendo: “tenia que haber huesos y no los había”, refriéndose, claro, a las exhumaciones de Derio y Donostia 1 (recuerdo que ha habido una posterior en la que si se han identificado restos óseos). Son dudas muy muy legítimas las de estos forenses, dudas  que, llegados a estas alturas, solo un análisis genetico y biologico de todo lo encontrado al abrir las tumbas va a poder clarificar. De nuevo se antoja urgente que en Madrid aceleren los trámites.

Tal vez lo mas interesante de su comparecencia ( que no llegué a escuchar en su integridad así que espero no haber pasado por alto nada demasiado relevante) fuese la insistencia de Querejeta (tampoco recogida y por eso lo cuento) en afirmar que “el error esta en buscar la misma explicación para casos que no son iguales”. Esa posición me parece bastante razonable, ya que es cierto que los periodistas tendemos a “unificar” o “amalgamar” casos que, por sus circunstancias, no son comparables. Para quienes estamos siguiendo esta noticia es un matiz muy a tener en cuenta.

Termino con un apunte sobre un asunto que tampoco recoge ninguna crónica y mucho menos la mía: sus señorías. Escuche con suma atención sus preguntas y  la mayoría de los parlamentarios –viendo sus caras de sorpresa ante la exposición de Etxeberria casi diría que todos- no se habían tomado la molestia básica de leerse lo que se ha publicado hasta la fecha sobre las exhumaciones en Euskadi. Nuestros parlamentarios tuvieron la oportunidad soñada por cualquier periodista que sigue este tema (poder buscar contradicciones, puntos oscuros, desajustes en los discursos de los tres forenses clave) y la dejaron pasar preguntando generalidades. Tuve la impresión de que cuando habló Etxeberria, creyeron a Etxeberria y que cuando habló Cubero, creyeron a Cubero. Ningún sentido critico, ninguna preparación previa del tema para poder aprovechar la información que –a veces me pareció que entre lineas- les deslizaban los comparecientes. Muy, muy pobre comisión de investigación aquella en la que los investigadores no se preocupan de conocer previamente la información fundamental sobre el caso que les atañe. Soy conciente de que a nadie se le exigen dotes periodisticas o policiales para entrar en política pero lo menos que podrían hacer si asumen la responsabilidad de trabajar en una comisión de investigación sobre algo tan importante es leer los periodicos. En fin…continuará.

Anuncios

Acerca de JUAN CARLOS ETXEBERRIA

Periodista vasco. Trabajo actualmente en los servicios informativos de Euskal Telebista (ETB) elaborando reportajes para los informativos Gaur Egun y Teleberri
Esta entrada fue publicada en Actualidad, Bebes robados, Mis reportajes en ETB, Periodismo y política en Euskadi y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Bebés robados

  1. Txema Ramirez de la Piscina dijo:

    Oso azterketaona. Zorionak.

  2. Edu dijo:

    Estupendo post! Lo más clarificador de todo lo que he podido leer desde que salió a la luz este asunto. Eché de menos un análisis así en los medios el día después de las sesiones en el Parlamento. Zorionak eta mila esker!.

  3. Pingback: Hablan tres médicos | Once upon a time in the web

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s