Historias del Zinemaldia ( lo que era el Festi)

Se me va a pasar el Zinemaldia sin dedicarle una sola linea y no quisiera. Al igual que el año pasado, estos días tengo la fortuna de ganarme el jornal ocupándome del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Bueno, en realidad es el Festival el que se ocupa de mí. Él decide a qué hora entro a trabajar, si tengo o no una buena mañana y yo me limito a dejarme llevar. Los compañeros plumillas que se ocupan del Festi (antes le llamábamos así, ¿saben?) entenderán a qué me refiero.

Este año mis jefes (tengo muchos pero por acompasarme con estos tiempos de crisis haré como en las farmacias y me referiré a ellos con el término genérico), mis jefes, decía, me han encargado varios reportajes que me han permitido zascandilear por los pasillos festivaleros. Y por los pasillos andaba yo cuando me asaltó la certeza de que si alguna vez alguien se atreviese a contar la historia periodística de una edición cualquiera del Zinemaldi ( ahora le llamamos así, ¿saben?) haría bien en repasarse la filmografia de Robert Altman. Para los no suficientemente cinéfilos explicaré que Altman se convirtió en un maestro de las historias caleidoscópicas. En sus películas ( “Vidas cruzadas” es su mejor ejemplo) la trama avanza a través de historias y personajes aparentemente inconexos, que, sin embargo acaban estando profundamente relacionados. Su técnica narrativa ha sido imitada hasta la saciedad aunque probablemente él también la copiase de alguien. Pues bien, me acordé de Altman tras pasarme por el photocall (el posado, oigan) del equipo de Intruders, la película que abrió fuera de concurso esta 59 edición del….esta 59 edicion.

Aquí les dejo el video del evento. Véanlo y luego les cuento por qué me acordé de Altman.

Me acordé de Altman porque en ese posado del actor Clive Owen y compañía, a primera vista tan impoluto, falta un personaje fundamental: la señora que subida a la valla de seguridad tras un muro de fotógrafos y cámaras se pasó medio photocall gritando.

-Clay….(sic) Clay…!qué bueno estás¡ ¡qué bueno estás!

Es una lástima que los que editan los videos oficiales del Zinemaldia hayan incorporado a las imágenes esa música machacona y además hayan modificado los audios originales, porque les aseguro que lo realmente divertido del momento fueron los gritos de la fan, una señora, dicho sea de paso, nacida bastantes años antes que el bueno de Clive y cuya vestimenta y apariencia prototípicamente donostiarra en absoluto hacían presagiar que dirigiría semejantes gritos desaforados hacia al protagonista de “Intruders”. Si se toman la molestia de volver a repasar el video, exactamente en el segundo 21″ se aprecia cómo varios actores y el director miran hacia su derecha y no pueden evitar sonreir ante los gritos de la susodicha mientras Cly (sic), impasible el ademán, mira al frente y pone cara de poker sin atreverse a preguntar a su compañeros de reparto qué demonios dice la señora ( o señorita) del fondo.

Pero a la escena le faltaba otra vuelta de tuerca. Cuando algunos cámaras de TV, un tanto molestos por la banda sonora que iba a acompañar a sus imágenes, empezaron a mirar de reojo a la interfecta, ella -tal vez aprovechando inconscientemente la polisémica traducción al castellano del verbo “to be” – reaccionó dando una sutil, y elegante variación a su grito de guerra:

-!Cly¡ (sic),! Cly¡…!qué bueno…eres¡.  Qué digo que… ¡qué buen actor eres¡ 

El posado terminó y todos nos fuimos corriendo a la rueda de prensa de “Intruders” pero yo no podía quitarme de la cabeza que la historia realmente interesante, divertida y hasta humana estaba en aquella señora de cierta edad que subida a una valla a la una menos cuarto de la tarde de un viernes se colaba por los huesos de Clive Owen. Por eso me acordé de Altman y pensé en las decenas, cientos, de historias que se nos escapan a los periodistas que cubrimos el festival.  Historias que forman parte del Festi tanto o más que las que nos llegan a traves de las convocatorias de prensa o las planificaciones de los medios de comunicación para los que trabajamos.

¿Se podría haber contado esa historia? ¿qué habría hecho falta? Pues, de entrada, haber estado ahí. Pero al photocall solo van los gráficos y algún plumilla coñazo como el que escribe que se cuela de tapadillo. Para seguir, alguien con una cámara a su entera disposición que no tuviese que elegir entre grabar a la señora o quedarse sin el posado de Owen y su troupe. Ese, lo imaginaran, no era mi caso. Y no lo digo por el medio en el que trabajo.  No creo que estos días en Donostia haya ninguna televisión que ponga a disposición de un periodista una cámara y le diga: “hala, vete por ahí, a ver que sacas…y si hoy no te sale nada para hoy , no te preocupes. En esto del periodismo la paciencia es fundamental”. No, no creo que haya ningún periodista de TV tan afortunado.

-Bueno…sera por la crisis.

– Sí, pero la de ideas.

Termino con una concesión a los que han sonreído al leer lo del “Festi”. Algún día nos tenemos que juntar y hacer recopilación de anécdotas de plumillas. Yo contaré la de un plumilla que debutó en el 89 en una emisora local y al que de un día para otro sus jefes (de nuevo, en genérico)  le encargaron que hiciese las criticas de la sección oficial para ETB en nombre de la emisora  porque los de la tele buscaban “críticos de cine que supiesen euskera”. A saber,  servidor.  Me acuerdo de quedarme  mudo después de hacerle la primera pregunta a una descomunal (en sentido literal)  Mariel Hemingway en una de esas entrevistas de “aquí te pillo, aquí te mato” que tan bien funcionaban cuando el Festi era más manejable,  me acuerdo de estar de charleta con un simpatiquísimo y cachondo Antonio Banderas cuando todavía era accesible, me acuerdo de despojarme de mi gabardina  “mod” preferida para prestársela a una exhuberante Enma Suarez que se presentó a la entrevista con un vestido de gasa verde transparente tan sugerente como inapropiado para los chaparrones  y los 12 grados con los que amaneció aquel día.

-Es que estoy helada.

-Pues llévatela y luego me la devuelves.

-Vale, después de la rueda de prensa…¿quedamos aquí mismo a la una?

-Vale.

Y allí, en mitad de la plaza Oquendo,  apareció puntual a la una, y con un mohín me dio la gabardina, las gracias y se fue. Y allí me quede medio bobo con mis 22 añitos mal cumplidos.  Como ustedes se imaginarán, ella ni se acordará, ni falta que le hace . Pero yo, aunque tampoco me hace falta,  sí que me acuerdo.

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Acerca de JUAN CARLOS ETXEBERRIA

Periodista vasco. Trabajo actualmente en los servicios informativos de Euskal Telebista (ETB) elaborando reportajes para los informativos Gaur Egun y Teleberri
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6 respuestas a Historias del Zinemaldia ( lo que era el Festi)

  1. rexi dijo:

    Eres un romantico empedernidi

  2. PellusOlaza dijo:

    Admito que hace tiempos pasaba verguenza ajena de estas “deshinibidas amatxos”, que tranquilamente podia ser la mia. Aunque afortunadamente, ahora se encuentra de viaje con el inserso en Girona…..

    En cuanto a la idea de grabar la parte oculta del Festival, a mi me encantaria, pero en la TV actual no tendria mas que 5, o a lo sumo 10 min. en el ultimo programa diario del Festival.

    Una pena, pero te animo a que lo plantees,…..podria sonar la flauta.

  3. plared dijo:

    Me uno al planteamiento de una trastienda con elementos curiosos de este o cualquier otro festival. Siempre que eso no se convierta en la tipica excusa para sacar tias con las tetas gordas. SAludos

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