Capítulo 14. Esti y el 11-S

¿Alguien recuerda qué era noticia en Euskadi el 11 de setiembre del 2001 antes de que un avión de pasajeros se empotrase contra la Torre Norte del World Trade Center? Yo sí. Podría decir que soy el único pero no sería cierto . Estoy seguro de que muchos vecinos de la Calle Doctor Huizi de Andoain también lo recuerdan porque horas antes de que Bin Laden entrase en nuestras vidas una docena de ellos pasó la noche en vela después de que  “desconocidos” quemasen  ocho coches aparcados frente a sus portales.  El “objetivo principal” de aquel  nuevo y valiente acto de kale borroka fue el sargento de la policía municipal de Andoain, Joseba Pagazaurtundua. Año y medio después, a menos de 100 metros de ese mismo lugar, un pistolero de ETA lo asesinaría mientras Pagaza desayunaba en un bar.  

Casualidades de la vida, yo había vivido en esa misma calle durante dos años y también allí había estado a punto de quedarme sin coche cuando unos desconocidos (bueno, no tan desconocidos porque me imagino que conocerían de algo a los desconocidos anteriormente citados) le prendieron fuego al coche particular de un ertzaina y la policía nos despertó a las 4 de la mañana para avisarnos de que habían tenido que romper la luna de nuestro vehículo para moverlo y evitar que resultase chamuscado. La verdad es que la calle Doctor Huizi de Andoain debe tener el ratio de coches quemados por habitante más alto de Euskadi. Ojalá se quede con él.

Pues bien,  con semejantes antecedentes, la noticia de apertura del informativo de aquel día me tocaba muy de cerca y estaba yo enfrascado en aquello cuando, casi sin darme cuenta, llegó la hora de bajar al estudio. A las 14:50, como todos los días,  nos retocamos en maquillaje y entramos en plató. Era martes.

Cada presentador tiene su propio ritual cuando se sienta en su mesa de directo. Yo enciendo el ordenador, me siento, ajusto la silla y me pongo el micro. Después, abro la aplicación de teletipos. Mucha gente se pregunta si los ordenadores portátiles que se ven sobre la mesa son puro atrezzo. En absoluto. No es que estemos todo el rato pendientes de los nuevos teletipos…bastante tenemos con el informativo en directo y además se supone que en redacción hay gente más libre que nosotros para prestarles atención, pero bueno, cada maestrillo tiene su librillo y yo coloco una ventana ocupando media pantalla del ordenador para ir viendo las noticias a medida que entran. Maniático y desconfiado que es uno. Por cierto… para ser correctos con los tiempos verbales…todo lo que acabo de escribir en presente de indicativo pónganlo ustedes en pretérito imperfecto.

Sigo.

Aquel día a falta de 50” para empezar entró un teletipo de Reuters. Una sola frase en mayúsculas. : SMALL PLANE CRASHES WTC, N. York.

Reuters sólo utiliza  esta fórmula de frases cortas en mayúsculas con noticias importantes y de última hora. Miré a Esti, que repasaba notas y ordenaba papeles con los nervios propios del segundo Teleberri que hacía en su vida, y le dije:

        -Esti, se ha caído un avión en Nueva York

Cogí el teléfono, marqué el 1511, el numero del control de realización. Descolgó Ane Miren Lizarralde, la editora.

        -20 segundos, gritó el regidor.

Y yo al teléfono.

          -Jefa, se acaba de caer una avioneta (small plane) en Nueva York. No sé…depende de dónde haya caído igual hay bastantes muertos.

En ese momento ni se me ocurrió que el WTC del teletipo hacía referencia al World Trade Center, o sea, las torres gemelas de Nueva York. Ane, con su proverbial serenidad me dijo:  

       -Vale, lo miro.

       -5 segundoooos¡¡¡¡

Leímos los titulares que teníamos preparados de antes, saludamos con el habitual “arratsaldeon, buenas tardes” y en un “aparte” a modo de noticia de última hora, avanzamos que se había producido un accidente aéreo en Nueva York.  A partir de ese momento el guión del Teleberri voló por los aires. Comenzamos con lo que teníamos previsto, pero al minuto y medio nos avisaron que nos iban a “pinchar” señal internacional. Y de pronto…aquella imagen que parecía sacada de la película “El coloso en llamas”

WTC. Joder. El World Trade Center. Las Torres Gemelas. No había caído. Improvisamos un comentario sobre las imágenes con lo poco que sabíamos, prometimos ampliar la información y  retomamos el guión inicial.  

Mientras tanto  la auténtica tormenta se estaba desatando fuera de plató. Todo el mundo encendía televisiones, radios, llamaba por teléfono y preguntaba qué coño- con perdón- estaba pasado. Joseba Balerdí, uno de los veteranos, se desgañitaba pidiendo al control de realización que mantuviese en antena la imagen de la primera torre en llamas. El caos era tal que no llegaron a entenderle o no le hicieron caso y por eso no pudimos ver en directo el impacto del segundo avión. Por supuesto que dimos la imagen, pero al minuto medio de que se hubiese producido. No tengo palabras para describir la sensación de estar sufriendo una alucinación cuando, junto a una gran torre humeante,  apareció un avión de pasajeros y se empotró contra la torre gemela de uno de los edificios más altos del mundo en medio de  una explosión digna de cualquier película de Bruce Willis. En ese momento -que Esti y yo creímos estar viendo en directo, no grabado- nos dimos cuenta, bueno, todo el mundo se dio cuenta, de que no estábamos ante un accidente.

Pero…si no era un accidente ¿qué era aquello?

Cada teletipo, cada nueva imagen, traía un sobresalto. Ane Miren, la editora, se dirigía continuamente a mí. A Esti, ni caso. Apenas la conocía. Yo tampoco. Era el segundo Teleberri de su vida.

        -Juancar, recuerda tal….Juancar, insiste en…Juancar, da paso a…

A mi derecha Esti asistía entre perpleja y expectante. Revisaba teletipos y estaba deseando intervenir. En un momento en el que llegaron nuevas imágenes decidimos comentarlas a dos voces.

 Entraron las imágenes y…!sorpresa¡,  aquello fluía. Nada de vacilaciones. Voz firme y clara, relato ordenado (dentro de las circunstancias) y esa especie de extraña química para no pisarnos, para no repetirnos y para no dejar al otro con la palabra en la boca o con la idea en la punta de la lengua. Esti demostraba muchas tablas, muchas horas de micrófono sin guión y, sobre todo,  una mesura y una propiedad en los comentarios que parecían impropios de una debutante. Empezamos a repartirnos el trabajo por señas e indicaciones o aprovechando los momentos en los que guardábamos silencio y dejábamos que se emitiesen las imágenes con su sonido original.

En una situación como aquella, en directo, con la noticia más importante de los últimos 25 años delante de nuestras narices, no podíamos fallar. Las órdenes, las indicaciones se daban sólo una vez y había que cogerlas a la primera. Allí no había margen para “ yo creía que…” o “perdona, te había entendido que…”. Lo que estábamos haciendo era muy complicado y Esti lo estaba bordando en su segundo día de Teleberri.

Fuera, Jaime Otamendi y Rosa Zufía, director de informativos y jefa de redacción respectivamente, tiraban de agenda. La primera llamada fue para Olatz Arrieta, hoy veterana corresponsal de EITB en Nueva York, y por aquel entonces casi recién aterrizada en la Gran Manzana. En aquella espiral de llamadas y gritos  y como si se tratase del viejo juego infantil del “teléfono loco” en el que una frase larga y compleja enunciada a toda prisa y una sola vez  acaba convirtiéndose en un galimatías a medida que pasa de un jugador a otro,  a Olatz le dijeron que se enterase de qué estaba pasando con un helicóptero que se había caído en Manhattan. No quiero imaginar la cara de la siempre serena y comedida Olatz Arrieta cuando encendió la tele de su casa y vio ardiendo las Torres Gemelas. La Arrieta salió escopetada hacia la Zona Cero pero para cuando alcanzó  la boca de Metro el transporte público ya no funcionaba, los puentes hacia la isla estaban cerrados y toda la ciudad se había convertido en un gran atasco.  

Pero en Iurreta teníamos lo fundamental en televisión -imágenes- y  solo necesitábamos el testimonio de gente que estuviese en Nueva York. Gente, casi daba igual quién, que fuera capaz de aportarnos algo para entender qué estaba pasando. Es en ese tipo de situaciones cuando te das cuenta lo enorme que es esa ciudad. Contactamos con varias personas que, sí, estaban en Nueva York, pero no a menos de 15 kilometros del lugar de los hechos. Era como llamar a Hendaia preguntando por un accidente de coche ocurrido en San Sebastián.

 Fue tras varias llamadas a  vascos residentes en Nueva York que no acertaban a aclararnos apenas nada  cuando apareció nuestro mirlo blanco.

         -A ver…Juancar, Esti…Tenemos al teléfono a Ramón Aizarna. Es un chico de aquí que vive en NY desde hace años y trabaja en Manhattan. Está en un apartamento a 300 metros  del WTC. El lo está viendo todo.

Ramón Aizarna resultó ser el hermano de Maribel Aizarna,  presentadora de Gaur Egun 1 y una muy querida compañera.  Puede que nos lo dijesen en aquel momento pero yo no lo supe hasta horas después. Fue mejor así. Al menos me ahorraron un nuevo vuelco en el estómago.

Ramón tenía un negocio de limpieza de apartamentos y la diosa Fortuna quiso que aquel día, a aquella hora,  tuviese que encargarse de la limpieza de un loft de Manhhatan. Él sí pudo contarnos lo que estaba pasando porque lo que veía desde la ventana de aquel edificio: gente saltando por las ventanas de las Torres, las sirenas, el caos en la ciudad…hasta que se vino abajo la primera de las dos torres y apresuradamente, nos dijo:

        -Disculpe que les deje un momento, pero tengo que ir a cerrar la ventana. Viene hacia aquí una enorme nube de polvo

Minutos después las agencias nos facilitaron las imágenes de la nube de polvo que había hecho retirarse a Ramón. ¡Santo Dios¡ ¡Como para dejar la ventana abierta! Aquella ola de ceniza y polvo de hormigón cubrió media isla convirtiendo las calles en la antesala del infierno y  dejando a su paso una estampa apocalíptica.

Fueron momentos en los que yo no daba crédito a mis propias palabras y hacía bien porque en las 4 horas que estuvimos en directo di más noticias erróneas que en el resto de mi carrera. Todo era confusión y contradicciones. Se habló de un coche bomba junto al Capitolio en Washington, se habló de un segundo ataque contra el Pentágono, se habló de otros 6 aviones de pasajeros sospechosos de volar hacia diferentes objetivos civiles y militares, entre ellos la propia Casa Blanca, se habló hasta de la Tercera Guerra Mundial.

De aquel día, la imagen que permanece en mi memoria no es la de los aviones ni la de las torres sino otra  posterior a la caída de los edificios: la isla de Manhattan envuelta en una nube de humo amarillento con el Empire State al fondo, huérfano, convertido de nuevo en el edificio más alto de la ciudad de los rascacielos. Me recordaba a los comics de la Márvel, historias fantásticas de superhéroes que yo devoraba en mi adolescencia. Pero esa vez era real. Mucha gente dijo después que tuvo la sensación de haber estado viendo una película. Yo también padecí una sensación de irrealidad pero acompañada de un incomodo desasosiego porque -como en “La Rosa Púrpura de El Cairo” de Woody Allen- estábamos dentro de la película. También recuerdo como si los tuviese delante el puñado de folios con el guión de Teleberri impreso, dados la vuelta y literalmente cubiertos de anotaciones a boli, tachones que actualizaban el número de víctimas, apuntes sobre las horas de los impactos de los aviones, y extractos de frases cazadas al vuelo de la narración de la CNN y traducidas de forma improvisada. Siempre lamentaré no haber guardado aquellos papeles. 

El 11-S la redacción de informativos de ETB estuvo genial y mucha gente nos eligió para seguir uno de los acontecimientos informativos del siglo XXI. Sería interminable analizar todos los detalles de aquella tarde pero desde el primer momento me llamó la atención –y me la sigue llamando- que en el país adalid de la libertad de prensa, en la cuna del periodismo de investigación, en el país en el que dos periodistas fueron capaces de forzar la dimisión del un Presidente, en el país de referencia para todos los que trabajamos en televisión…ni un solo medio de comunicación difundió una sola imagen de los muertos aquel día. No vimos, ni hemos visto todavía, ninguno de los 2.500 cadáveres de la tragedia…y si la memoria no me falla ni siquiera se difundieron imágenes de los féretros. Cuando estábamos en directo en el estudio y vi estrellarse los aviones, vi saltar a la gente y vi caer las torres, enseguida pensé que todo eso ocurría en la ciudad con más cámaras de televisión por metro cuadrado del mundo, así que mentalmente empecé a prepararme para tener que referirme a imágenes terribles o de extrema crudeza. Incluso llegue a decir en directo que en cualquier instante íbamos a empezar a verlas. En cambio, durante 4 horas en directo la única sangre que vi fue la de un señor que se había golpeado la cabeza y  se tapaba con un pañuelo. Que nadie interprete esto como un alegato a favor de las imágenes violentas gratuitas. La pregunta que lanzo es por qué en aquella ocasión se obviaron las imágenes más crudas que sí se exhiben en otras tragedias y desgracias. Agencias de información de Estados Unidos y particulares tienen que poseer  cientos de horas de grabación que no han visto todavía la luz, bien por autocensura, bien por otras razones que se me escapan pero probablemente relacionadas con la posterior orden cursada por la administración Bush de no mostrar imágenes de los ataúdes de los soldados americanos caídos en Afganistán o Irak. Por cierto, esa restricción a la libertad de prensa ha sido levantada por la administración Obama y yo no he visto llenarse las páginas de los periódicos de Estados Unidos de cajas de cedro.

Estibaliz y yo despedimos el Teleberri del 11-S a eso de las 19:00 dando paso a una improvisada tertulia del programa “Lo que faltaba” que se emitía desde el parque de atracciones del Monte Igeldo con motivo del Festival Internacional de Cine de San Sebastián con Txetu Ugalde y Yolanda Alzola al frente. Estoy seguro de que ellos también podrían contar muchísimas anécdotas del  “marrón” que les dejamos.

  Yo salí del estudio reventado física y mentalmente pero con dos razones para sonreir: mi nueva compañera y la sensación de haber vivido el episodio más intenso de mi carrera profesional. No creo que vuelva a tener una oportunidad así y por si me quedaba alguna duda, al entrar en la redacción nos esperaba el director de ETB Bingen Zupiria.

        -Zorionak. Oso ondo.

Y remató la frase:

        -Qué envidia me dáis.

Es una de las pocas veces que he estado totalmente seguro de estar entendiendo exactamente lo que Bingen- director-de- ETB  y su rostro impenetrable (fuera de su papel es más afable) me estaban diciendo. Y además…que tu jefe te envidie por un asunto puramente profesional es un puntazo…¿no?.

Un último detalle de aquel día. A eso de las 19:30, después de pasar por el váter y comer algo (cosa que no habíamos hecho desde el mediodía con serio peligro para nuestras vejigas y nuestros estómagos) entré en la  redacción para repasar teletipos y ver las últimas imágenes. Yo todavía esperaba que en cualquier momento empezase el desfile de cadáveres o de bolsas de plástico negro. En su puesto habitual, Julito Ibarra tenía la mesa llena de papeles, fumaba un pitillo a escondidas, veía 3 televisiones a la vez, escuchaba además una emisora de radio pero el folio en el que solía escribir su siempre bien estructurada escaleta, el esquema del informativo… estaba todavía en blanco.

        -Etxebe, tío, no sé por dónde empezar. Me estoy volviendo loco.

Definitivamente, el 11-S nos superó a todos.

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Acerca de JUAN CARLOS ETXEBERRIA

Periodista vasco. Trabajo actualmente en los servicios informativos de Euskal Telebista (ETB) elaborando reportajes para los informativos Gaur Egun y Teleberri
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17 respuestas a Capítulo 14. Esti y el 11-S

  1. Me ha encantado el relato del episodio. Y qué casualidad; yo iba a EITB en Iurreta, con Josu Amezaga, a una reunión del Consejo de Administración del ente. No recuerdo que hiciésemos reunión. Sólo recuerdo que nos metimos en el despacho del director general, Andoni Ortuzar, y nos quedamos delante de la tele, pasmados. No sé el tiempo que stuvimos allí. Aquí hacía una tarde preciosa.

  2. iturri dijo:

    Coincido con Pérez: muy bueno el relato.

    Recuerdo que yo llegué a comer a casa, encendí la tele y me quedé pasmado con la primera imagen del choque. No sé muy bien si estuve todo el rato en ETB2, pero sí que recuerdo las conversaciones con Ramon Aizarna.

    Agur.

  3. Trepidante relato, sí señor.
    Yo recuerdo que terminaba a las 15 horas mi turno de trabajo en RNE (sólo llevaba año y medio trabajando) y me disponía a ir a casa para comer cuando vimos las imágenes en la tele. No sé cuántas horas nos quedamos en la redacción, boquiabiertos y con la sensación de estar viendo una película de catástrofes…

  4. Estefanía dijo:

    Pues lo que yo estaba haciendo -y esto sí que es exótico- era estudiar para el último examen de la carrera. El único que dejé para septiembre, porque el curso me coincidió con mi primer contrato con una empresa de comunicación y quería pasar la asignatura con nota. Por eso estaba en la Biblioteca de Bidebarrieta con un montón de correligionarios -septiembre obliga-, y sospecho que ninguno de nosotros se enteró de gran cosa hasta que llegó a casa a cenar. Una oportunidad de oro de asistir a la historia en directo perdida. Suerte que quienes asististeis a ella nos lo contéis así de bien.
    Un abrazo.

    • Gracias a todos (Juan Ignacio, Iturri, Fotero, Estefanía) . El año que viene será el décimo aniversario de aquello y estoy dándole vueltas a un reportaje para TV. Se me había ocurrido intercalar -a modo de flashes- testimonios de gente (algunos anónimos, otros conocidos) recordando dónde estaban aquel día y cómo siguieron la noticia. Vuestros comentarios me han servido para corroborar que esa fórmula puede dar mucho de sí.

  5. eneko dijo:

    noski, hurrengo eguneko azterketan kale egin nuen… bai, arratsalde osoa zuei begira eman genuen etxean!

  6. oier dijo:

    Egun tristea izan zen hura. Bai hildako guztiengatik, eta baita euskararen ikuspuntutik ere bai. New York-en gertatzen ari zena zuzenean ETB2n gazteleraz kontatzen zenuten bitartean, ETB1en marrazki bizidunak eta horrelakoak zeuden. Ni lanean harrapatu ninduen gertaerak, eta jefeak deitu gintuen langileok telebista aurrera, gertatzen ari zena ikusteko. Kateak aldatzen hasi eta denak New York-era begira zeudela konprobatu ondoren, amorruz negar egitekoa izan zen ikustea ETB1 zela bere “ohiko” programazioarekin jarraitzen zuen bakarra. Euskarazko telebista bakarrak ez zion arretarik eskaini gizonaren ilargiratzetik munduko albiste ikaragarriena izan zenari. Egun tristea izan zen hura.

    • Arrazoi duzu baina ulertuko duzunez ETBko langileook ezin gara bikoiztu eta are gutxiago holako egoera baten erdian. Ez dut gogoratzen zer egin zen ETB1en egun hartan baina uste dut Maialen Iriarte oso oso berandu hasi zela zuzenean. Bi kateen artean holako gertakizun baten aurrean zein hobestu behar zen…hori da debatea, noski. Ulertuko duzunez, berekoia bada ere, ni asko poztu nintzen egun hartan apostua izan zena izatea

      • oier dijo:

        Nik oso garbi dut Juan Carlos. Lehenengo ETB1 hasi behar zen, eta gero astia eta jendea izanez gero nahi bada ETB2 ere gehitu. Euskal Telebista euskarazko telebista eskaintzeko sortu zen. Gaztelerazko telebistak baditugu nahi adina, eta 11-S-ren zuzeneko informazioa beste hainbat telebista katek eman zuten gazteleraz. Euskaraz egin zezakeen bakarra zen ETB1.

  7. Ana dijo:

    Juancar, asko gustau jata zelan esplikau dozun egun hartan bizi izandakua… Ni Iruñean neuan, en mi vida-anterior-rojilla, eta korresponsalian telebistari pegauta emon gendun arratsaldia. Pare bat egunetan ez zen kiroletako ezebez sartu informatibuetan, eta makina bat kilometro alperrik einda bueltau giñan asko etxera, baina tira, albistea NYn zeuan (incluso Lotinarekin egon giñan gertau zanaz barriketan denbora mordua) eta ni be bai Bingenen hitzekin bat nator, inbirixia… Egun hartan Estikin asko gogorau nitzan, bigarren teleberrixa zalako… Oso lan ona ein zenuten, el segundo de muchísimos buenos trabajos…

  8. tsunakata dijo:

    Buenas, vivo en México pero me gusta leer este blog. Bueno, recuerdo ese día cómo si fuera ayer, en ese entonces tenía solo 8 años, me había despertado poco después del primer impacto (el que fue contra la Torre Norte) y al verlo me quedé en shock, y no lo vi porque hubiese sintonizado un canal de noticias, quería ver un canal infantil y en ese canal habían dado señal a la cadena ABC de E.U.A. y estaban pasando las imágenes en vivo, cambié a MTV y lo mismo, cambié a muchos canales y lo mismo, todas las televisoras en México estaban transmitiendo esas imágenes en directo. La imágenes que más se quedan grabadas en mi memoria son las personas tirándose por las ventanas y la del impacto a la Torre sur (ambas las vi en directo)… quizás me quedaron grabadas porque tenía familiares en Nueva York ese día, además de que trabajaban en Manhattan.

    En fin, esa noticia fue la que me interesó en el periodismo y ahora es lo que pienso estudiar y ser, bueno mis felicitaciones al redactor de este blog por contarnos cómo vivió el 9/11 y de paso felicitarlo por este magnífico blog. Saludos desde México.

  9. Pingback: Recordando el 11-S | Once upon a time in the web

  10. Bere garaian argitaratu zenuenean irakurri nuen eta artikulu ederra iruditu zitzaidan. Badakizu nonbaiten ikusi daitekeen Teleberri hori berriz? Hemen esandakoak ikustea ondo legoke.

    Eskerrik asko!

    Mikel

    • Ez, Mikel. Teleberri hori ikusteko modurik ez dut ezagutzen. Kopia bat Euskadiko Filmotekan omen dago baina deskatalogatuta dago. Nik badut kopia bat etxean baina emisioko lehenengo 2 orduak baino ez daude eta guztira 4 orduz aritu ginen.

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