Capitulo 8. El Guggenheim y Lady Di

 

Un par de meses después de todo aquello Urreta me ascendió. Bueno, eso creo. 

Mikel me nombró algo así como redactor jefe y me encargó que dirigiese las retransmisiones especiales de informativos y otros marrones.

En aquellos meses dirigí dos programas especiales con motivo de dos acontecimientos que están en los libros de nuestra pequeña historia: la inauguración del Guggenheim Bilbao y la muerte de Diana de Gales

El primero fue un auténtico caos. Confieso, de entrada, que el evento me venía grande. No tenía experiencia en este tipo de eventos y me sentía como un defensa del Bilbao Athletic que, por circunstancias de la vida, debuta con el primer equipo en el Nou Camp y tiene que marcar a Leo Messi.

Por un lado Iñaki Bizkarra, un periodista vasco residente en Estados Unidos y colaborador habitual de ETB,  intentaba acabar un espectacular reportaje sobre cómo se había gestado y llevado a cabo la construcción del museo. Era un estupendo documento periodístico de una hora de duración, grabado a caballo entre Estados Unidos y Euskadi, con imágenes inéditas de las maquetas del Guggenheim en el estudio de arquitectura de Frank  Ghery y un buen puñado de entrevistas con los que habían sido los protagonistas de aquel hito. Al reportaje sólo le faltaba la guinda: las imágenes de las obras de la colección Guggenheim colgadas en las  paredes del museo ya terminado. Sin embargo,  nos encontramos con muchos problemas de seguridad para poder conseguir ese material.

Las fechas se echaban encima y todo se complicó aún más cuando 6 días antes de la apertura del museo una patrulla de ertzainas interceptó a un comando de ETA cuando se disponía a colocar granadas anticarro en uno de los maceteros de  la entrada al edificio. Cuando el ertzaina le pidió la documentación  a uno de los miembros del comando, éste le disparó dos veces y lo mató. Uno de los 2 miembros de ETA fue detenido en el lugar de los hechos y el otro huyó.

Aquello terminó de reventar nuestros precarios planes. Si hasta entonces ya teníamos dificultades con la seguridad, a partir de ese momento cualquier asunto relacionado con la inauguración se convirtió en cuestión de Estado. No nos daban la lista de participantes, no nos dejaban hacer pruebas con las cámaras, no nos explicaban cómo iban a ser los movimientos de invitados y autoridades, no conocíamos el programa de actos, no nos podíamos mover de los lugares asignados y no podíamos filmar las salas de exposiciones.

Iñaki Bizkarra acabó el reportaje frustrado y cabreado por no poder rematar más de 2 años de trabajo como a él le hubiese gustado.  Para el día “D”, echamos mano de Luis Barreiro desde los estudios de Iurreta, y desde el museo un equipazo con Julio Ibarra, Maribel Aizarna, Esther Udaondo y Maite Zurikarai.

Si les digo la verdad… les enviamos al museo como quien envía las vacas al matadero. Apenas tenían información y  en el guión había más agujeros que en un calcetín del siglo pasado. ¡Un desastre!

Yo creo que nos salvó el edificio. El Guggenheim es tan visual y había tanta expectación por el acontecimiento que el programa salió medio bien. Fue lo que se dice un parto con dolor sobre todo porque sin la lista de invitados en la mano no hubo manera de preparar nada. Además la mayoría de los invitados eran multimillonarios estadounidenses desconocidos para la audiencia y, lo que era peor, para nosotros. Así las cosas, el equipo de la retransmisión se tuvo que dejar la piel para   cazar rostros  conocidos y arrastrarlos hasta nuestros sets de directo. Quedará para la posteridad la impagable entrevista de Julio Ibarra a Bianca Jagger, mecenas artístico, embajadora de la UNESCO y,  ex esposa de Mick Jagger. Este último era el  único dato que Julio conocía de su interlocutora  y sobre el que construyo una kafkiana y a la par meritoria entrevista mientras hacía ímprobos esfuerzos por mantener la mirada alejada del generoso escote que Miss Bianca Jagger había elegido vestir para la ocasión.

El Rey de España también puso su granito de arena para hacer inolvidable la velada. El espectacular atrio del museo permanecía en penumbra y al monarca le correspondía realizar un simbólico encendido inaugural. Al Rey le acercaron una especie de mando a distancia con un botón en medio que debía pulsar para que se encendiesen los focos, pero el artilugio debía de tener un gran parecido con un walkie-talkie y a Su Majestad no le habían explicado qué tenía que hacer exactamente. Cuando llego el momento cumbre, en vez de pulsar el botón del artilugio  se lo llevo a la boca y como si hablase con el comandante de un portaviones dijo: 

       -Que se encienda la luz

 Tras unos segundos de estupor general la luz se encendió y los aplausos pusieron fin a todo aquel desatino.

Los índices de audiencia del  programa fueron pasables pero la  retransmisión no resultó precisamente brillante y diez años después miro atrás y lamento no haber tenido entonces la experiencia y el conocimiento del medio que puedo tener ahora. En fin,  como dice el ex entrenador de la Real J.B. Toshack,  agua bajo el puente.

La otra gran retransmisión que tuve que coordinar fue la del funeral de Diana de Gales. ¡Aquello sí que fue una retransmisión brillante e impecable ¡

La hizo la BBC.

Nosotros nos limitamos a “pinchar” la señal y la acompañamos de los comentarios de un presentador.

De nuevo, en mi memoria, imágenes para la historia: la entrada al palacio de Buckingham literalmente bloqueada por ramos de flores, un carruaje fúnebre cruzando Londres en medio de un espeluznante silencio y la entrada del féretro en la abadía de Westminster. Dentro, el ir y venir de rostros famosos del cine, la música, la moda…y después un incendiario discurso del hermano de Diana que, entre líneas, culpaba a la familia real británica de su muerte.

Una retransmisión perfecta con un broche de oro: Sir Elton John, amigo personal de la princesa, interpretando al piano una versión “ad hoc” de “Candle in the wind” mientras el realizador fundía en una sola imagen el temblor de la llama de una vela y el ataúd de Lady Di. Ofrecer en ETB en directo aquella ceremonia, imágenes que daban la vuelta al mundo, me pareció un gran acierto de Mikel Urretabizkaia.

También muy monárquica y muy polémica nos quedó la retransmisión de la boda de Cristina de Borbón con Iñaki Urdangarin. La dimos  ¡por ETB1¡ con Maribel Aizarna encaramada a un balcón frente a la catedral de Barcelona y varios expertos en moda y protocolo comentando la jugada en plató en un especial conducido por ¡Andoni Aizpuru!, un periodista ligado casi exclusivamente a ETB1, el canal en euskera de ETB. No ha habido Boda Real más euskaldún en la historia de España. Evidentemente en el evento tuvo su peso el apellido del novio porque unos años más tarde, con la boda de Felipe de Borbón y Letizia Ortiz (más adelante les contaré un chascarrillo de esta chica) volvimos a ser la única televisión autonómica y no autonómica que  mantuvo su programación habitual y no emitió la boda en directo.

Anuncios

Acerca de JUAN CARLOS ETXEBERRIA

Periodista vasco. Trabajo actualmente en los servicios informativos de Euskal Telebista (ETB) elaborando reportajes para los informativos Gaur Egun y Teleberri
Esta entrada fue publicada en 2000 Teleberris. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s