Capítulo 5. Historias de la Villa y Corte

El primer año de corresponsal siempre es difícil. No sabes por dónde te da el aire. No sabes quién es quién y nadie sabe quién eres tú.  Esa invisibilidad sólo se compensa con mucho esfuerzo y viviendo las 24 horas del día para trabajar. 

Además era otra época. En los V.I.Ps de Madrid la primera edición de los periódicos llegaba a las 23:30 y más de una vez esperamos en la puerta para leer qué nueva entrega de AD (Amedo y Domínguez) nos ofrecía “El Mundo” de Pedro J. Ramírez. Ese peregrinaje nocturno era la mejor manera de estar preparado para el día siguiente.

 “El Mundo” marcaba la agenda. Ese “avance de prensa” de las 23:30 -que hoy no tiene ningún valor porque las ediciones digitales de los periódicos se actualizan constantemente- era tan apreciado que algunos avispados colegas hicieron negocio con ello. Algunos de mis compañeros de piso en Madrid y sin embargo amigos fundaron en 1994 la agencia de noticias “Modem Press”. La agencia facturaba un servicio consistente en ir al kiosco a las 11 de la noche, leer la exclusiva de turno, resumirla en una nota de prensa y enviarla a los clientes, que no eran otros que las cabeceras de la prensa regional, o  sea,  periódicos como “El Diario Vasco” , “El Diario Montañés” o “La nueva España”

Modem Press completaba sus servicios con la cobertura informativa de las presencias autonómicas en la Villa y Corte a las que las agencias grandes no llegaban pero que podían resultar interesantes para los periódicos regionales. Por ejemplo: el vice-consejero de pesca de Cantabria se reúne con el subsecretario del ramo en el Ministerio para hablar de la renovación de la flota de bajura del puerto de Santoña… pues ahí está Modem Pres.  La correspondiente crónica  se la compra  “El Diario Montañés” que así tiene una información en exclusiva sin tener que desplazar un periodista a Madrid. Sin duda una buena idea empresarial que aún perdura y que no ha crecido más porque a sus responsables/irresponsables no les ha dado la gana.

Volviendo a mi periplo, también tengo que acordarme de  la hoy diputada de Nafarroa Bai Uxue Barkos. Ella era la co-corresponsal de ETB cuando yo llegué y  le toco cargar con mis  primeros meses de aterrizaje, meses en los que di mis  primeros en el periodismo de verdad. Uxue  padeció mi falta de madurez profesional y un momento delicado en lo personal.  Sé que en esa época estuve más pendiente de quedar bien con toda una pléyade de políticos que de otras cosas mucho más importantes. Mujer de carácter, con mucho recorrido profesional, compartimos algunos momentos memorables como cierta juerga nocturna en fechas pre-navideñas sin siquiera imaginar que el ex presidente de Banesto Mario Conde estaba a punto de ser enviado a prisión.  A la mañana siguiente tuvimos que cubrir aquel notición con las 2 neuronas que sobrevivieron a  los gin tonics de El Soho,  pese a lo cual  o tal vez por ello,  hicimos un gran trabajo…  sobre todo ella. ¡Hasta nos llamaron de Iurreta para felicitarnos¡

Hablando de políticos, merece comentario aparte el peculiar “status quo” que había montado Madrid. Yo apenas  tenía contacto con los diputados y senadores  vascos de PP y PSOE . Salvo alguna rara excepción  ni se nos acercaban ni nos acercábamos a ellos. Mentiría si dijese que aquello me parecía extraño. Ni me lo planteaba. Bastante tenía con hacer bien mi trabajo. Con los años he solido pensar que todos lo hacíamos mal: los del PNV dando por supuesto que ellos eran siempre noticia, los de EA quejándose porque les hacíamos menos caso que a los del PNV, los del PSE mirándonos de soslayo con cara de “estos son la voz de su amo y no tengo nada que hablar con ellos” y los del PP totalmente desdibujados y sólo pendientes de las ordenes de la calle Génova. Ah…sí…una vez entrevisté a alguien de Izquierda Unida…por cierto, qué buen orador era Julio Anguita.

Lo cierto es que yo tenía mucha más relación con gente de las ejecutivas  del PSOE y el PP que con los diputados y senadores vascos de ambos partidos. Entre que muchos no ejercían como tales y que un servidor estaba muy verde, aquello era bastante, digamos, monocromático. No es que no informásemos de PP y PSOE, al contrario, lo que digo es que parecía que los únicos vascos en las Cortes eran los nacionalistas vascos.    

Uxue Barkos dejó la corresponsalía de Madrid para sustituir a Jose Mari Calleja al frente de Teleberri y de su parte llegó a Madrid el Huracán de Markina: Jasone Aretxabaleta. Jasone tenía muchas horas de vuelo en televisión y en la vida y  me lo demostró desde el primer momento. Aprendí mucho más yo de ella que ella de mí. Para empezar aprendí a medio entender el euskera de Markina,  que no es poco. 

Pero no todo fueron días de vino y rosas. Los atentados de ETA fueron especialmente sangrientos aquellos años. En Vallecas el 11 de diciembre del 95 ETA mató a 6 trabajadores civiles de la Armada e hirió a 17 personas con un coche bomba. Fuimos los primeros en llegar y hay imágenes -y sobre todo olores- que me van a acompañar el resto de mi existencia. De la manifestación que dos días después recorrió las calles de Vallecas nos tuvo que sacar la policía nacional porque un grupo de ultraderechistas  identificaron el micro de ETB  y comenzaron a perseguirnos. Pasaron varios días hasta que nos sacudimos el desasosiego que nos causaron los  insultos y las acusaciones de connivencia con ETA que tuvimos que escuchar mientras preparábamos y grabábamos una crónica periodística que relataba –precisamente- la sinrazón y el dolor indiscriminado e inútil que aquel atentado había causado en un barrio obrero como Vallecas.

Curiosamente a finales del 2008 volví a experimentar esa misma sensación. Apenas 40 días después de haber hecho  un Teleberri entre cristales rotos por una bomba de ETA contra  nuestra sede en Bilbao tuve que escuchar que “ETB daba bola a ETA”. Resulta muy doloroso comprobar cómo determinadas personas difunden la idea de que durante años los periodistas de ETB hemos hecho algún tipo de concesiones a la violencia y los asesinatos. Últimamente me pregunto si nos tratarían con más respeto si hubiésemos hecho alarde público de las presiones, las amenazas, el miedo que nos hemos tenido que tragar en más de una ocasión.

Al día siguiente de la manifestación  de Vallecas estábamos en la corresponsalía lamiéndonos las heridas cuando entró un entonces semi-desconocido consejero de economía del gobierno vasco llamado Juan José Ibarretxe. Venía a negociar las transferencias pendientes del Estatuto de Gernika con el entonces ministro socialista de Administraciones Públicas, el valenciano  Joan Lerma. Ibarretxe captó aquel ambiente de funeral y  preguntó qué pasaba. Le contamos.

      -No, No…!ánimo¡  ¡ánimo¡…orgullosos de lo que somos y de lo que hacemos…

Y nos soltó una arenga que fue recogida por los  presentes con una mezcla de agradecimiento, educación y escepticismo a partes iguales; tres sensaciones que Ibarretxe ha vuelto a provocar en mí en alguna otra conversación que hemos tenido

        -Este es un poco cura, ¿no? …inquirió José Couso.

          -Ya te digo…sentenció Adolfo con un impecable deje de Majadahonda

El resto nos callamos.  Y seguimos trabajando.

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Acerca de JUAN CARLOS ETXEBERRIA

Periodista vasco. Trabajo actualmente en los servicios informativos de Euskal Telebista (ETB) elaborando reportajes para los informativos Gaur Egun y Teleberri
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